
Seguí caminando, no busques atajos.
Si alguien dice "te estas retrasando" y ya estás cansado
da otro paso y pisa esta huella (...).
Shaila, "Los Caminantes".
En esta oportunidad voy a citar un poema de Pedro Bonifacio Palacios, mas conocido con el seudónimo de "Almafuerte". Es un fragmento realmente extraordinario que tengo pegado en el escritorio al costado de mi cama, hecho que me ayuda a recordarlo constantemente antes de dormir y luego de despertar
Nunca lo mencioné hasta ahora, pero soy un estudiante de medicina y este poema me ha ayudado mucho cuando, allá por el mes de junio de este año, tuve mi primer tropiezo reprobando un parcial para el cual me había pasado horas y horas estudiando y sin embargo no se dieron los resultados esperados. Al principio lo sentí como algo injusto, ya que el problema no era la falta de estudio sino los traicioneros nervios que acechan al tener que dar un oral. El motivo por el cuál cito este poema hoy es el hecho de que fue de gran ayuda en materia anímica para poder aprobar ese parcial en el recuperatorio de la semana siguiente a la reprobación y no quedarme libre de la materia. Ayer volví a tropezar. Era el ultimo parcial y habiéndolo aprobado regularizaba la materia, sin embargo no fue así. Hoy quizás tengo aún menos complemento anímico que en aquella época de junio, pero leyendo una y otra vez estos versos siento que recupero fuerzas, que tengo que luchar para que aquello que tanto anhelo se haga posible, en mi caso esta carrera que elegí seguir. Vos también debes tener algún anhelo. Y si sentís que muchos obstáculos se te interponen en tu camino, intentá sacar fuerzas y seguí "caminando", pero nunca te des por vencido.
"No te des por vencido ni aún vencido"
¡Piu Avanti!
No te des por vencido, ni aún vencido,
no te sientas esclavo, ni aún esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo,
y arremete feróz, ya mal herido.
Ten el tesón del clavo enmohecido
que ya viejo y ruín vuelve a ser clavo;
no la intrepidez del pavo
que amaina su plumaje al primer ruido.
Procede como Dios que nunca llora;
o como Lucifer, que nunca reza;
o como el robledal, cuya grandeza
necesita del agua y no la implora...
Que muerda y vocifere vengadora,
ya rodando en el polvo, tu cabeza!
Pedro Bonifacio "Almafuerte" Palacios.
Se lo debo al Dr. Leonardo Coscarelli, profesor de Anatomía de la Universidad Nacional de La Plata, quien me hizo conocer este poema y al que no tuve el gusto de conocer personalmente.


