Existencial
domingo, 5 de enero de 2014
El sueño terminó.
jueves, 23 de febrero de 2012
¿A pesar de todo?

lunes, 20 de febrero de 2012
Memorias de una mañana de invierno.

Extracto de Fotolog, Junio de 2007.
Mañana complicada hoy.
Me levante re temprano para ir al hospital, viajé re incomodo en el semirrápido, pero no me quejo (un chabón que tenia cerca si).
Tardé más de la cuenta y calculaba que a las 9:45 más o menos iba a estar en Alem tomando el 22 para ir a la facultad... me fallaron los cálculos (demoras de por medio) y recién a las 11 llegue a Correo Central. Ya no daba para ir a la facultad (teniendo en cuenta que tengo 15-20 minutos mas hasta ahí).
Cuando estaba en Caballito, un señor mayor (Pablo) me dijo "Che, haceme el favor de cruzarte en frente a lo de los remiseros de al lado del boliche y avisale que me tenían que pasar a buscar a las 10:30" (eran 10:40). Me dio el numero de la casa pero no me lo acordaba.
Cruce la calle, entre a la remiseria y le dije al chabón que atendía que "el señor del edificio de en frente bla bla bla..." Le señale al anciano que estaba parado en el medio de la vereda y me dijo "ahí se lo mando". Le hice una seña a lo lejos pero no se si me vio. después me fui, así que ojala le hayan mandado el remo.
13 de junio de 2007 (miércoles).
Días duros aquellos, de momento se avecinan como nubes a toda velocidad inundando el motor de mis recuerdos. Casi cinco años ya pasaron, los tiempos cambiaron, mejoró el lenguaje inapropiado, mi Fotolog ya está abandonado. Sin embargo, de vez en cuando y dando fe de que un instante breve, por mas diminuto que fuese, puede navegar en el infinito mar de la memoria sin hundirse repentinamente en el olvido, sigo pensando qué fue del Viejo Pablo.
21 de Febrero de 2012 (martes).
sábado, 23 de octubre de 2010
Green Day en Buenos Aires, el retrato inmortal.

domingo, 18 de julio de 2010
Eva Luna, el nostálgico alter ego de Isabel Allende.
Dijo entonces a Scheherazada: "Hermana, por Alá sobre tí, cuéntanos una historia que nos haga pasar la noche..."-Cuenta una historia para distraernos -pidió Rolf Carlé.
-¿Cómo te gustaría?
-Algo que no le hayas contado a nadie. Invéntala para mí.
"Habia una vez una mujer cuyo oficio era contar cuentos. Iba por todas partes ofreciendo su mercadería, relatos de aventuras, de suspenso, de horror y de lujuria, todo a precio justo. Un mediodía de agosto se encontraba en el centro de una plaza, cuando vio avanzar hacia ella un hombre soberbio, delgado y duro como un sable. Venia cansado, con un arma en el brazo, cubierto del polvo de lugares distantes y cuando se detuvo, ella notó un olor de tristeza y supo al punto que ese hombre venía de la guerra. La soledad y la violencia le habían metido esquirlas de hierro en el alma y lo habían privado de la facultad de amarse a sí mismo. ¿Tú eres la que cuenta cuentos?, preguntó el extranjero. Para servirte, replicó ella. El hombre sacó cinco monedas de oro y se las puso en la mano. Entónces vendeme un pasado, porque el mío esta lleno de sangre y de lamentos y no me sirve para transitar por la vida, he estado en tantas batallas, que por allí se me perdió hasta el nombre de mi madre, dijo. Ella no pudo negarse, porque temió que el extranjero se derrumbara en la plaza convertido en un puñado de polvo, como le ocurre finalmente a quien carece de buenos recuerdos. Le indicó que se sentara a su lado y al ver sus ojos de cerca se le dio vuelta la lástima y sintió un deseo poderoso de aprisionarlo en sus brazos. Comenzó a hablar. Toda la tarde y toda la noche estuvo construyendo un buen pasado para ese guerrero, poniendo en la tarea su vasta experiencia y la pasión que el desconocido habia provocado en ella. Fue un largo discurso, porque quiso ofrecerle un destino de novela y tuvo que inventarlo todo, desde su nacimiento hasta el día presente, sus sueños, anhelos y secretos, la vida de sus padres y hermanos y hasta la geografía y la historia de su tierra. Por fin amaneció y en la primera luz del día ella comprobó que el olor de la tristeza se había esfumado. Suspiró, cerró los ojos y al sentir su espíritu vacío como el de un recién nacido, comprendió que en el afán de complacerlo le había entregado su propia memoria, ya no sabía qué era suyo y cuánto ahora pertenecía a él, sus pasados habían quedado anudados en una sola trenza. Había entrado hasta el fondo en su propio cuento y ya no podía recoger sus palabras, pero tampoco quiso hacerlo y se abandonó al placer de fundirse con él en la misma historia..."
Cuando terminé de hablar, me puse de pie, me sacudí el polvo y las hojas de la ropa y me fui a la choza a tenderme en la hamaca. Rolf Carlé se quedó sentado frente al fuego.
jueves, 3 de diciembre de 2009
Seguir a pesar de todo.

Seguí caminando, no busques atajos.
Si alguien dice "te estas retrasando" y ya estás cansado
da otro paso y pisa esta huella (...).
Shaila, "Los Caminantes".
En esta oportunidad voy a citar un poema de Pedro Bonifacio Palacios, mas conocido con el seudónimo de "Almafuerte". Es un fragmento realmente extraordinario que tengo pegado en el escritorio al costado de mi cama, hecho que me ayuda a recordarlo constantemente antes de dormir y luego de despertar
Nunca lo mencioné hasta ahora, pero soy un estudiante de medicina y este poema me ha ayudado mucho cuando, allá por el mes de junio de este año, tuve mi primer tropiezo reprobando un parcial para el cual me había pasado horas y horas estudiando y sin embargo no se dieron los resultados esperados. Al principio lo sentí como algo injusto, ya que el problema no era la falta de estudio sino los traicioneros nervios que acechan al tener que dar un oral. El motivo por el cuál cito este poema hoy es el hecho de que fue de gran ayuda en materia anímica para poder aprobar ese parcial en el recuperatorio de la semana siguiente a la reprobación y no quedarme libre de la materia. Ayer volví a tropezar. Era el ultimo parcial y habiéndolo aprobado regularizaba la materia, sin embargo no fue así. Hoy quizás tengo aún menos complemento anímico que en aquella época de junio, pero leyendo una y otra vez estos versos siento que recupero fuerzas, que tengo que luchar para que aquello que tanto anhelo se haga posible, en mi caso esta carrera que elegí seguir. Vos también debes tener algún anhelo. Y si sentís que muchos obstáculos se te interponen en tu camino, intentá sacar fuerzas y seguí "caminando", pero nunca te des por vencido.
Pedro Bonifacio "Almafuerte" Palacios.
martes, 10 de marzo de 2009
Homólogos diferenciados.

