domingo, 5 de enero de 2014

El sueño terminó.

Pasaron ya siete años desde el día que un amor imposible irrumpió en mi vida de forma esperada. Yo la elegí, y creí que ella también. Me entregué, planifiqué mi futuro con ella, fue bien aceptada en mi entorno (al menos para la mayoría) y prometía darme felicidad. Aparentaba ser difícil y lo era, me puso a prueba muchas veces y luché hasta el cansancio por ella. Me enseñó a sacar fuerzas de donde no tenía y, aunque muchas veces me pareció complicada y llena de histeria, creía que era para mí.
Con el tiempo entendí que estaba luchando por algo que jamás iba a tener, el amor se fue desgastando y tardé meses, o años, en darme cuenta de que en verdad no era lo que quería en mi vida (aunque lo lógico sea pensar en un amor inesperado).

Hoy puedo afirmar que ese amor ya no es imposible.
Puedo garantizar que ya no es amor.
Adiós Medicina.

El sueño terminó.






jueves, 23 de febrero de 2012

¿A pesar de todo?

You ask for walls I'll build them higher
We'll lie in shadows of them all.
I'd stand but they're much too tall
and I fall

February Stars (Foo Fighters).





¿Sentiste alguna vez que naciste en el lugar equivocado, en la época equivocada, que tus metas se van convirtiendo en una utopía, que tus sueños se encuentran a años luz de poder asomar a la realidad, que tus fantasías solo quedan en fantasías, que tus anhelos solo en anhelos y que el tiempo sigue su curso enterrándote en un abismo de mediocridad y estatismo atemporal?

A mí me pasa. Es lo que siento que me está ocurriendo ahora.

Cuan ventanal empañado por la humedad de una lluvia de verano recuerdo a ese muchacho que acababa de terminar la secundaria con 17 años (unos 7 años menos que yo), con mi mismo nombre, algo mas flaco, piercing en la ceja izquierda e inmerso en una nube de ilusiones prometedoras. Aquel sujeto que meses atrás se habia inscripto al Ciclo Básico Común de la carrera de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, quien dudó a la hora de elegir sus estudios pero que estaba seguro de que quería hacerlo en ese lugar y con el correr de los años de daría cuenta con mucha mas seguridad de que esa era la profesión que quería seguir. Ese individuo supo luchar contra las adversidades. En aquel primer año del Ciclo Básico, la reaparición de una desgracia lo obligó a tener que trabajar al tiempo que su preocupación giraba en torno a sus estudios; al principio puso en duda su continuidad universitaria hasta nuevo aviso, pero sin embargo, al final, decidió enfrentar ambas cosas y, arriesgando horas de sueño y su propia salud, pudo aprobar todas las materias de aquel cuatrimestre en un esfuerzo descomunal que implicaba cansancio físico y mental (sobre todo por las cosas que ocurrían fuera de la facultad) y muchísimas noches sin dormir junto a la terquedad (y grave error quizás) de no pedir ayuda para sentir algo de apoyo anímico. Luego conoció la peor cara del mundo cuando la muerte irrumpió en su historia alejando a su hermana de su ser. Prometió recuperarse, y aunque al principió le fue casi imposible, luchó para que así fuese. Entre tropezones y levantadas terminó el Ciclo Básico e ingresó a la carrera de medicina propiamente dicha en un año difícil y lleno de nuevos desafíos. Allí regularizó una materia aprobando los exámenes parciales al límite del aplazo y tuvo que recursar la otra con el afán de aprender de los errores y poner más empeño para el año siguiente. Se dio cuenta de que las piedras en el camino eran interminables y necesitaba encontrar la forma de saber esquivarlas, entonces, tomando las malas experiencias de aquel mal año decidió, con energías renovadas, seguir a pesar de todo. Y no fue para nada en vano, el año que siguió fue bueno y hasta supo sentir la grata experiencia de sacarse un 10 en un examen, cosa que hasta entonces parecía mas lejano que el calor del sol en una helada mañana de junio. Luego llegaría el momento de trasladar parte de ese éxito a la vida fuera de la facultad, y decidio que comenzar a trabajar fuera del ámbito familiar le daría algo de independencia y le haría madurar como persona. El éxito se mantuvo incluso durante los primeros meses de trabajo hasta que la rutina diaria, el agotamiento físico y mental y los disgustos provocados por el incumplimiento de las expectativas lo hicieron caer en un lugar en el que, al levantar la vista, se veía rodeado por las enormes paredes que sus sueños fueron construyendo desde tiempo atrás y que sus pesadillas no le permitían derrumbar.

Ese ultimo soy yo, muy diferente a aquel chico que luchó por concretar sus sueños. Desde hace algún tiempo ya no veo a esa persona del otro lado del espejo, sino que el destino intercambió esa imagen por una que ya no se reconocer, pero con la que sin embargo identifico como mía hoy en día, en tiempos en donde la motivación no es frecuente, donde siento que "doy diez pasos y ella se aleja diez más allá" y que al poder comprarme una buena guitarra, tomar clases, salir de viaje y una larga lista de etcéteras que tiempo atrás parecían irrealizables a falta de trabajo y dinero, no soy felíz. Hace tiempo que no apruebo un exámen. Quizás sea la responsabilidad que implica mi nueva vida, el cansancio que me generan el trabajo y la rutina diaria, la falta de tiempo para estudiar como corresponde o la monotonía en la que me encuentro encerrado lo que me impide progresar, preguntándome por qué no tengo fuerzas para seguir a pesar de todo y aprender de aquel muchacho que alguna vez fui, aquel que supo maniobrar en un "camino largo y sinuoso" y que no le temía a las adversidades emergentes. Quizás toda mi vida gire en torno a mi carrera universitaria y sea el fracaso de triunfar en lo que mas amo lo que me genera esta enorme frustración, o quizás, me deprima no saber por qué todo siempre me cuesta más. Mientras tanto sigo cuestionándome, derramando pesimismo, desgarrando mi autoestima y deseando aprender un poco más de lo que la vida me ofrece, realizando una descarga emocional al escribir cosas sin sentido en un blog sin destinatario, o mas bien, donde yo mismo soy el destinatario, sin importarme que en menos de 5 horas tendré que levantarme para ir a trabajar mientras sigo experimentando una suerte de sublimación tensional. A lo mejor lo hago por mí. A lo mejor.





lunes, 20 de febrero de 2012

Memorias de una mañana de invierno.

Extracto de Fotolog, Junio de 2007.



Mañana complicada hoy.

Me levante re temprano para ir al hospital, viajé re incomodo en el semirrápido, pero no me quejo (un chabón que tenia cerca si).
Tardé más de la cuenta y calculaba que a las 9:45 más o menos iba a estar en Alem tomando el 22 para ir a la facultad... me fallaron los cálculos (demoras de por medio) y recién a las 11 llegue a Correo Central. Ya no daba para ir a la facultad (teniendo en cuenta que tengo 15-20 minutos mas hasta ahí).

Cuando estaba en Caballito, un señor mayor (Pablo) me dijo "Che, haceme el favor de cruzarte en frente a lo de los remiseros de al lado del boliche y avisale que me tenían que pasar a buscar a las 10:30" (eran 10:40). Me dio el numero de la casa pero no me lo acordaba.
Cruce la calle, entre a la remiseria y le dije al chabón que atendía que "el señor del edificio de en frente bla bla bla..." Le señale al anciano que estaba parado en el medio de la vereda y me dijo "ahí se lo mando". Le hice una seña a lo lejos pero no se si me vio. después me fui, así que ojala le hayan mandado el remo.

13 de junio de 2007 (miércoles).




Días duros aquellos, de momento se avecinan como nubes a toda velocidad inundando el motor de mis recuerdos. Casi cinco años ya pasaron, los tiempos cambiaron, mejoró el lenguaje inapropiado, mi Fotolog ya está abandonado. Sin embargo, de vez en cuando y dando fe de que un instante breve, por mas diminuto que fuese, puede navegar en el infinito mar de la memoria sin hundirse repentinamente en el olvido, sigo pensando qué fue del Viejo Pablo.

21 de Febrero de 2012 (martes).

sábado, 23 de octubre de 2010

Green Day en Buenos Aires, el retrato inmortal.



22 de Octubre de 2010. Sin duda, una fecha que marcó un antes y un despues en mi vida. Es que pasaron algo mas de 10 años de aquella primera vez que mi oído percibió los acordes de When I Come Around sonando en la rockola de aquel lugar en donde solíamos jugar al Daitona y al Metal Slug. Esa canción significó mucho para mi junto con la memorable Basket Case, y ambas me incitaron a invertir en el album Dookie, tercer disco oficial de Green Day y primer CD original de mi colección. Tenia 12 años en aquel (casi) lejano 2000.



Un tiempo después me fuí armando la discografia de la banda y pude identificarme con un estilo de música definido, junto a otros conjuntos de temática similar.




Green Day también fue el responsable de que haya cambiado el piano (instrumento que tocaba desde la infancia hasta los 12 años) por la guitarra, y tal fue la euforia que la banda me generaba que todos estos años esperé ansiosamente el momento de poder verlos tocar en vivo. Cada mes busqué información en internet, expectante de rumores tanto en la web oficial como en las no oficiales. Esperaba el momento de leer las palabras "Buenos Aires" en la sección "Tour" de greenday.com y fué irónico enterarme de la noticia por boca de otra persona, una amiga que escuchó el rumor en el foro de Cuentos Borgeanos. La ansiedad corria por mis venas, ya tenia fechado el dia de venta de entradas, no me importaba cuánto habia que pagar, solo quería conseguir una. Me encontre con un obstaculo: la venta por internet vía tarjeta de credito exclusiva. Fuí hasta el estadio Obras a comprarla en efectivo y cuando llegué (5 minutos tarde) la boletería habia cerrado. Pero tuve la suerte de conseguir a un usuario de aquel maldito rectángulo plástico y asi comprar la ubicación VIP (palabra que me genera odio), la cual en cuestión de horas estaría agotada. No era para menos, miles de personas estarian con una ansiedad similar a la mia.
También tuve suerte de conseguir a alguien con quién ir, ya que poca gente de mi entorno comparte mi estilo de música.
En fin, estaba todo dado para que el espectaculo sea inolvidable.




Una espera de casi 6 horas aumentó la ansiedad tanto mia como la de todos los presentes en aquel predio de la Costanera Sur y generaron una expectativa que solo una banda como Green Day estaria a la altura, no solo de cumplirla, sino inclusive superarla. Cuando terminó de tocar Massacre (banda soporte principal), sentia los flechazos epinéfricos impactando sobre las células cromáfines de la médula suprarrenal. Allí microgramos, miligramos, kilogramos... TONELADAS de adrenalina entraban en los capilares viajando luego por el sistema circulatorio. Necesitaban un momento para explotar, generar la descarga y despertar toda la euforia contenida. Sonaba Song of The Century a oscuras y de a poco se iluminaba la noche al ritmo de los primeros acordes de 21 th. Century Breakdown. Los bombazos en la batería de Tré eran la antesala de lo que estaba por ocurrir, saludo inicial de Billie Joe, arrastre de cuerdas de guitarra y alli comenzaron los coros falseados de Mike y Jason White para acompañar el estruendoso conglomerado de catecolaminas sueltas casi tangible en el ambiente. A mitad del tema fui testigo de cómo las bellas adolescentes sub 18 con una cuota evidenciable de inexperiencia en recitales de este estilo, abandonaban sus puestos de las cercanias de la valla (donde permanecían desde el inicio de la tarde) hacia el fondo, producto del pogo masivo, asfixiante, compresor y a la vez tan hermoso y estimulante. Era el momento de avanzar, lo mas que se podia, hasta que logré estar a unas 5 cabezas de la valla que separaba el escenario del público.




Fue especial. Como se sabe, la mayoria de las bandas que están de gira interpretan casi la totalidad de canciones de su ultimo disco, aún cuando saben que el público preferiría otra lista de temas. Green Day nos dio una lección: solamente 4 temas del último disco (teniendo en cuenta que tiene un total de 18 temas) y un combo de temas viejos (incluso algunos de los primeros 2 trabajos, editados de forma independiente), temas no tan viejos y algunos covers de bandas como Ramones, Rolling Stones, Guns n' Roses, The Beatles, ACDC y la fiestera canción Shout, que pudimos escuchar en la película Los Rompebodas y en el DVD Bullet on a Bible de Green Day. 34 o 35 temas en total, 3 horas de pura adrenalina (perdon por citar tanto este término, pero no hay muchas palabras que permitan describir algo tan indescriptible) en etapas marcadas por transiciones en el telón del fondo del escenario y en los instrumentos, ya que los temas mas antiguos eran interpretados con una replica renovada de la famosa Strato utilizada por BJ en Woodstock '94 en combinación con algún viejo logo de la banda como trasfondo escenico.




Cada uno lo vivió a su modo, esta de mas decirlo. Durante el tema de apertura, 21 th. Century Breakdown, precisamente en el momento de disminución de velocidad acompañado de un sublime punteo al estilo Bohemian Rapsody me invadio una emoción indescriptible en la que sentí un hormigueo en el pecho y algo parecido a las ganas de llorar. Allí pude entender a ese filósofo francés que planteó el dualismo entre cuerpo y alma. Aquella sensación iba mas alla del cuerpo, sin duda.




Mis mejores momentos fueron la (casi inesperada) interpretación de Going to Pasalacqua, el instante cumbre con When I Come Around: mi tema mas esperado por todo el significado que tiene para mi; y Jesus of Suburbia, que salió excelente y que es uno de los que mas disfruto escuchando en vivo, solo que ayer me tocó vivirlo en carne propia.




El intercambio de sensaciones fue mutuo y recíproco, tanto de la banda hacia el público y viceversa. Se notó que ellos lo disfrutaron, cada miembro hizo que asi sea: se prendieron en cada broma y hasta se animaron a cantar y correr por todo el escenario. La nota publicada por BJ en Twitter habla por si sola:








“Anoche fue el mejor show en la historia de Green Day. Argentina es el mejor escenario que hemos tenido. Absolutamente el mejor. ¿Los mejores momentos? todas las canciones”








Sea verdad o puro discurso, el público argentino es especial, es fiel y sabe crear un ambiente único, lleno de elementos futboleros, de cánticos y ovaciones. Eso es lo que enamora al artista internacional y por esta razón es que estoy seguro de que esta vez no van a pasar 12 años para que vuelva a repetirse un espectaculo similar.




Con el final cantado (ya es un clasico que Green Day termine los recitales de tal magnitud con Good Riddance: Time of your life) y esos acordes arpegiados con las cuerdas metalicas de la guitarra acústica, me di cuenta de que todo habia valido la pena, absolutamente todo, que fué el mejor recital de mi vida y que por una vez puedo decir con seguridad que soy feliz, que un sueño pudo cumplirse. Tal vez sea una frase algo vergonzosa, teñida con cierto componente novelezco. Pero Green Day puede lograr eso y no hay palabras para describir lo claramente indescriptible.

domingo, 18 de julio de 2010

Eva Luna, el nostálgico alter ego de Isabel Allende.

Dijo entonces a Scheherazada: "Hermana, por Alá sobre tí, cuéntanos una historia que nos haga pasar la noche..."

(De Las mil y una noches)











-Cuenta una historia para distraernos -pidió Rolf Carlé.
-¿Cómo te gustaría?
-Algo que no le hayas contado a nadie. Invéntala para mí.
"Habia una vez una mujer cuyo oficio era contar cuentos. Iba por todas partes ofreciendo su mercadería, relatos de aventuras, de suspenso, de horror y de lujuria, todo a precio justo. Un mediodía de agosto se encontraba en el centro de una plaza, cuando vio avanzar hacia ella un hombre soberbio, delgado y duro como un sable. Venia cansado, con un arma en el brazo, cubierto del polvo de lugares distantes y cuando se detuvo, ella notó un olor de tristeza y supo al punto que ese hombre venía de la guerra. La soledad y la violencia le habían metido esquirlas de hierro en el alma y lo habían privado de la facultad de amarse a sí mismo. ¿Tú eres la que cuenta cuentos?, preguntó el extranjero. Para servirte, replicó ella. El hombre sacó cinco monedas de oro y se las puso en la mano. Entónces vendeme un pasado, porque el mío esta lleno de sangre y de lamentos y no me sirve para transitar por la vida, he estado en tantas batallas, que por allí se me perdió hasta el nombre de mi madre, dijo. Ella no pudo negarse, porque temió que el extranjero se derrumbara en la plaza convertido en un puñado de polvo, como le ocurre finalmente a quien carece de buenos recuerdos. Le indicó que se sentara a su lado y al ver sus ojos de cerca se le dio vuelta la lástima y sintió un deseo poderoso de aprisionarlo en sus brazos. Comenzó a hablar. Toda la tarde y toda la noche estuvo construyendo un buen pasado para ese guerrero, poniendo en la tarea su vasta experiencia y la pasión que el desconocido habia provocado en ella. Fue un largo discurso, porque quiso ofrecerle un destino de novela y tuvo que inventarlo todo, desde su nacimiento hasta el día presente, sus sueños, anhelos y secretos, la vida de sus padres y hermanos y hasta la geografía y la historia de su tierra. Por fin amaneció y en la primera luz del día ella comprobó que el olor de la tristeza se había esfumado. Suspiró, cerró los ojos y al sentir su espíritu vacío como el de un recién nacido, comprendió que en el afán de complacerlo le había entregado su propia memoria, ya no sabía qué era suyo y cuánto ahora pertenecía a él, sus pasados habían quedado anudados en una sola trenza. Había entrado hasta el fondo en su propio cuento y ya no podía recoger sus palabras, pero tampoco quiso hacerlo y se abandonó al placer de fundirse con él en la misma historia..."


Cuando terminé de hablar, me puse de pie, me sacudí el polvo y las hojas de la ropa y me fui a la choza a tenderme en la hamaca. Rolf Carlé se quedó sentado frente al fuego.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Seguir a pesar de todo.




















Seguí caminando, no busques atajos.
Si alguien dice "te estas retrasando" y ya estás cansado
da otro paso y pisa esta huella (...).



Shaila, "Los Caminantes".








En esta oportunidad voy a citar un poema de Pedro Bonifacio Palacios, mas conocido con el seudónimo de "Almafuerte". Es un fragmento realmente extraordinario que tengo pegado en el escritorio al costado de mi cama, hecho que me ayuda a recordarlo constantemente antes de dormir y luego de despertar


Nunca lo mencioné hasta ahora, pero soy un estudiante de medicina y este poema me ha ayudado mucho cuando, allá por el mes de junio de este año, tuve mi primer tropiezo reprobando un parcial para el cual me había pasado horas y horas estudiando y sin embargo no se dieron los resultados esperados. Al principio lo sentí como algo injusto, ya que el problema no era la falta de estudio sino los traicioneros nervios que acechan al tener que dar un oral. El motivo por el cuál cito este poema hoy es el hecho de que fue de gran ayuda en materia anímica para poder aprobar ese parcial en el recuperatorio de la semana siguiente a la reprobación y no quedarme libre de la materia. Ayer volví a tropezar. Era el ultimo parcial y habiéndolo aprobado regularizaba la materia, sin embargo no fue así. Hoy quizás tengo aún menos complemento anímico que en aquella época de junio, pero leyendo una y otra vez estos versos siento que recupero fuerzas, que tengo que luchar para que aquello que tanto anhelo se haga posible, en mi caso esta carrera que elegí seguir. Vos también debes tener algún anhelo. Y si sentís que muchos obstáculos se te interponen en tu camino, intentá sacar fuerzas y seguí "caminando", pero nunca te des por vencido.


"No te des por vencido ni aún vencido"
¡Piu Avanti!
No te des por vencido, ni aún vencido,
no te sientas esclavo, ni aún esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo,
y arremete feróz, ya mal herido.
Ten el tesón del clavo enmohecido
que ya viejo y ruín vuelve a ser clavo;
no la intrepidez del pavo
que amaina su plumaje al primer ruido.
Procede como Dios que nunca llora;
o como Lucifer, que nunca reza;
o como el robledal, cuya grandeza
necesita del agua y no la implora...
Que muerda y vocifere vengadora,
ya rodando en el polvo, tu cabeza!

Pedro Bonifacio "Almafuerte" Palacios.
Se lo debo al Dr. Leonardo Coscarelli, profesor de Anatomía de la Universidad Nacional de La Plata, quien me hizo conocer este poema y al que no tuve el gusto de conocer personalmente.








martes, 10 de marzo de 2009

Homólogos diferenciados.



"Cada uno de nosotros es lo que es porque tiene sus memorias propias".

Iván Izquierdo, El arte de olvidar.


09:47


Me resigné a mirar el reloj incluso sabiendo que me demoraba demasiado. Con la impotencia de no poder acelerar el ómnibus o, al menos, lograr que el trafico se alivianase me limité a observar el panorama que, desde la ventana de mi asiento, me ofrecía la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El colectivo de la línea 22 doblaba por Belgrano cuando finalizaba su lento recorrido por la calle Defensa. En mis oídos resonaba la armoniosa melodía de Claude Debussy cuando el coche se acercaba a la calle Balcarce y la somnolencia que me producía el largo viaje desde provincia me obligó a dejar de lado (al menos momentaneamente) el texto de El Hombre Duplicado, de un particular José Saramago. No obstante, al dirigir la mirada hacia el asfalto logré divisar la imponente figura de un Subaru Impreza color azul, carrocería baja y llantas amarillas. Al dirigir la vista hacia el pasillo del ómnibus, atisbé una decena de gente, mayoritariamente varones, observando con atención el fenómeno para muchos soñado. El encantado público masculino se resumía en el pasajero del asiento de adelante, el cual acercaba la cara al cristal de la ventana hasta el punto de tocar el vidrio con el vértice de la nariz y observaba al Impreza con tal detenimiento que sólo apartó la mirada cuando el materializado sueño azul se esfumó hacia Paseo Colón con una ligera ventaja, la cual anunciaba un ostentoso respeto de parte del resto de los automovilistas circundantes. Todo aquello ya no importaba, en pocos minutos, cuando el colectivo girase por avenida De la Rábida y Paseo Colón se continúe en Leandro N. Alem comenzará mi rutina laboral hasta, al menos, las 18:00 horas.


18:35


Otro panorama, otro medio de transporte, diferentes estados de ánimo y libre de la sofocante presión del tiempo; así caminé hasta la estación Carlos Pellegrini de subte al emprender mi usual paseo para despejar la mente de la rutinaria vida laboral que elegí para mis vacaciones de verano, mientras el cálido rubor del atardecer se dibujaba sobre los cielos del Microcentro porteño en una ingenua tarde de febrero. Descendí hacia el agobiante calor del subterráneo y me situé en el andén con la inscripción "a Los Incas" mientras admiraba al incansable músico con su guitarra electroacústica, armónica sujetada por el cuello y pandereta ejecutada mediante un pedal con el pie derecho. Subí al vagón, repleto de gente debido al horario, y me acomodé en un hueco libre de gente en medio del mismo. Al detenerse el tren en la estación Pasteur y abrirse las puertas del vagón, ingresó una joven maniobrando un cochecito de bebé antecediendo a su novio o esposo. Cuando por fín se ubicaron en el pasillo, entre medio de ambas puertas del vagón, la joven alza a la criatura en brazos y juguetea con ella hasta que esta última sonríe y balbucea algunas palabras en su inocente y tierno lenguaje. Observe por un momento al bebé y supe admirar la casi tangible ternura que éste desprendía a su alrededor. Asimismo, entorné la vista hacia la periferia y me percaté de las miradas de la embelesada concurrencia clavadas en el cándido producto de la vida, la mayoría de ellas de naturaleza femenina, aunque no en su totalidad. Cuando el hechizo se hubo disipado y las sonrisas de los testigos se desdibujaban anunciando la llegada del habitual ensimismamiento, la joven familia descendió a los andenes de la estación Pueyrredón haciendo que todo lo ocurrido posteriormente me resulte difícil de recordar, ya que aquello, verdaderamente, carece de sentido.