domingo, 5 de enero de 2014

El sueño terminó.

Pasaron ya siete años desde el día que un amor imposible irrumpió en mi vida de forma esperada. Yo la elegí, y creí que ella también. Me entregué, planifiqué mi futuro con ella, fue bien aceptada en mi entorno (al menos para la mayoría) y prometía darme felicidad. Aparentaba ser difícil y lo era, me puso a prueba muchas veces y luché hasta el cansancio por ella. Me enseñó a sacar fuerzas de donde no tenía y, aunque muchas veces me pareció complicada y llena de histeria, creía que era para mí.
Con el tiempo entendí que estaba luchando por algo que jamás iba a tener, el amor se fue desgastando y tardé meses, o años, en darme cuenta de que en verdad no era lo que quería en mi vida (aunque lo lógico sea pensar en un amor inesperado).

Hoy puedo afirmar que ese amor ya no es imposible.
Puedo garantizar que ya no es amor.
Adiós Medicina.

El sueño terminó.